octubre - 19 - 2011 0 Comentarios Categorias: Arte y Psiquatria, Sin categoría

Huracán de anhelos y agresivdades, Paul Gauguin encarna al artista típico que se quema en su propio fuego, pues encontrarse como pintor le significó al mismo tiempo destruir la vida de los suyos y de paso su salud. Vigoroso jóven, enérgico marino, boxeador, esgrimista y nadador, acabó sus días convertido en una piltrafa frente al que los médicos que lo atendieron no sabian por donde comenzar.
Sin embargo dijo de si mismo al final: “He empleado bien mi vida. Tenia buenos dientes”. Hacía referencia a la batalla que por encima de todo infortunio, le hizo morir satisfecho.

Desde su infancia, quién sería notable pintor, fue un niño difícil. Mestizo de sangre, por descender por línea materna de una familia aragonesa con ascendencia peruana, manifestó su espíritu el choque de los origines en las continuas contradicciones, que le hicieron derivar entre la gloria y el abismo.

Moreno claro, de perfil aguileño, dijo que descendia de Francisco Pizarro, conquistador de Perú.

Hijo de Aline y Clovis Gauguin, nació Paul en 1849, a los tres años muere su padre. Sobrevive su madre como costurera quíen tenía cierta propensión a las afecciones pulmonares, igual que Gauguin, quién a los 40 años ella presentaba principios de tuberculosis.

A los siete años hizo un corto viaje a Perú y esa experiencia definió su inquietud juvenil por los viajes. A los 17 causó alta en la marina mercante de Francia, para reealizar varios viajes que nutrieron su fantasía, su deseo de explorar ámbitos desconocidos. Viajó durante cico años.

Su ficha de marino lo describe como fuerte, de 1.63 de estatura, ojos verde claro, boca firme y delgada, nariz prominente, con cierto aire ausente en la mirada y una leve presbicia.

A los 23 años, gracias a su buena presencia, su simpatía y su inteligencia, se grangeó la amistad de Gustavo Arosa, corredor de la bolsa de Paris, quién le trazó un destino de comodidades en el medio de las finanzas. De esa edad hasta los 35 el derrotero de la vida de Gauguin es de un hombre de negocios instalados en la comodidad en el medio de las finanzas.

Se habia casado en 1873 con Mette, una danesa, pintora como el. Gauguin antes de los 35 años pintaba como aficionado, pero la pintura bullía en su sangre y se dice que en un momento mandó todo al infierno, hecho un tanto novelesco, aunque incierto.

Conocía un poco a Pissaro, con quién mantubo una amistad hasta el fin de su vida, admiraba a los genios revolucionarios del color como Renoir, Cezanne, Degas, Monet. Tubo que dar el gran paso cuando una situación de crísis lo puso en la calle y sin empleo, el Banco de Lyon se declara en quiebra, además de la guerra franco-prusian de 1870 que acarreó consecuencias desastrosas en la economía en general.

Gauguin no terminó tan pronto en la pobreza pués habia adquirido algunas obras de sus pintores favoritos, pinturas que subian de precio, pero que tubo que deshacerse. Intentó tambien vender sus propios cuadros sin éxito. Ante esos fracasos va a Noruega donde expone gracias a su cuñado.

Esos primeros tiempos difíciles no tardaron en repercutir en la estabilidad nerviosa del pintor, tan propenso al desajuste psíquico.

Impetuoso, decidido a las rupturas que involucran emociones de borrasca – como si quisiese sentirse entre la tempestad del mar- no tardó en quemar sus naves. Se deshizo de Mette en Dinamarca ya con cinco hijos. La causa es que Mette encontraba horrible sus pinturas y no le auguraba ningun éxito, esta opinión también era compartida por la hermana del pintor, por lo que no encontraba ningún apoyo a su alrededor, aparte de ser criticado por su familia por mal proveedor.

Para no caer en la miseria se acercó a sus antiguos amigos de la bolsa de balores para hacerse de algunos fondos. Empezó a agriarse su caracter, sus excesos se hicieron mas violentos, comiendo mal, se vestia peor, dejó Paris, se fue a vivir a las montañas, a Pont-Aven, donde encontró una pensión de artistas que significó bastante en la disminución de su salud.

Eran tiempos de escaso aseo, de rito autodestructivo en el medio artístico. Regía el mito del artista maldito por la sociedad conformista y los artistas hallaban de buen tono estar tuberculosos, sifilíticos, en suma ser unos muertos vivientes. Ahi Gauguin es contagiado de tuberculosis, eso se comprueba cuando viaja a las Antillas y Panamá, cuando estaba en construcción el canal y algo refiere Gauguin, por carta, del enorme hospital de la compañia donde recibió tratamiento.

Cosa diferente ocurrió en la Martinica, cuando iva de regreso a Europa, ahi ya escupia sangre. En Paris la falta de medios le impedía atenderse.

Vagando en Bretaña conoció a Vincent Van Gogh, otro pintor pobre y sin fama, que buscaba modos de vida adecuados para sobrellevar su precaria situación económica. Van Gogh fue siempre muy amable con Gauguin, que lo puso en contacto con su hermano Theo quién vió el potencial artístico por su originalidad aunque con poco éxito comercial.

De paso de nuevo por Pont-Avent, Gauguin conoció a una jóven pintora de 17 años, Madeleine Bernard, que mostraba una palidez franca de una afección pulmonar, esta le correspondió. Pintó su retrato para conquistarla, pero al poco tiempo esta prefirió a una persona más jóven, el pintor y también tuberculoso Charles Laval, con quién Gauguin perdió la amistad. Más, por la disputa del amor de la frívola artista se hizo insoportable la estadía en Pont-Avent, se traslada a Arles, invitado por Van Gogh. Madeleine muere de tuberculosis en Egipto en 1895

Se produce entre ámbos una fecunda pero difícil relación. Van Gogh encontraba excitantes los relatos de su amigo cuando era marino. Algunos estudiosos de ámbos artistas rechazan la posibilidad de inclinaciones anormales en cuanto al sexo. Gauguin siempre se procuraba alguna compania femenina.

Sin embargo, el capítulo más popularmente conocido entre Van Gogh y Gauguin, es cuando en una explosión imprevista en una taberna Van Gogh lanza el tarro de cerveza a la cabeza de Gauguin, este se aleja dejándolo profiriendo incoherencias. Esa noche, Van Gogh se corta una oreja y se la obsequia a una pupila. Este hecho motiva el rompimiento y se marcha de Arles.

Gauguin parece renovarse, comenzó a a gozar de críticas favorables después de la exposción de 1988, regresó a Pont-Avent saludabe en apariencia, practica esgrima, boxeo y natación, afinó su espíritu con cierta emoción mística que hizo pintar los famosos Cristos, hoy considerados como obras maestras.

La muerte de Van Gogh parece no importarle aunque también termina su relación con Theo como marchand. En Paris se encuentra con Mette, quién quiere reanudar su vida en común, pero el conoce a la jóven Juliette Huet, que se une a el sin exigirle nada, le da compañia, cariño y un hijo. A pesar de su buen cambio se empeña en su lucha creativa, discutía de palabra por razones de arte, se ganaba enemistades, bebía mucho, descuidaba su persona, su comida y hasta el sueño. En una exposición en Copenhague tiene la idea de viajar a los mares del sur. De paso por Paris deja a Juliette embarazada y se embarca en Marsella en 1981, llega a Papete, Tahiti con una euforia que tarda en desaparecer.

Ejecutante aceptable de guitarra y mandolina, sin saber una palabra de maorí, comienza una nueva existencia llenandose de amistades, pricipalmente de mujeres. Pero su médico le detecta que su afección pulmonar esta avanzada.

Escribió que el clima de Tahiti no le asentaba porque cada vez escupía mucha sangre, hasta medio litro al día. Aunque encontró lo que quería: inspiración y mujeres.

Sus pinturas gustaron mucho en Francia, tanto que lo animaron a regresar, dejando a la dulce y jóven Tahemana, compañera que se hizo abortar. El éxito no pasó del círculo de amistades y las ventas pocas, que no alcanzaron más que para pagar las cuentas de médicos y los problemas de visión. Además una bronquitis terminó con sus pocos ahorros.

Juliette no lo admitió en su departamento, Mette siempre quizo reconciliarce, pero Gauguin se oponía a sabiendas que sus hijos no la pasaban nada bien en Copenhague.

Discutidor como siempre, se fastidió del ambiente de Paris, conoció a una trotacalles javanesa llamada Annah, la hizo su amante fija y se marcharon a Bretaña, donde un percance acabó por trastornar sus quebrantados nervios y su salud física. En una cantina, al pelear con un marino, sufrió la fractura de una pierna, la curación fue difícil, tornandose imposible. Dos meses pasó en cama Gauguin, sin poder moverse, ni pintar ni dormir por el intenso dolor.

Sus nervios estaban al límite, la desesperación de no poder trabajar ni dormir lo hacian tomar morfina con alcohol para conciliar el sueño por momentos, luego comenzó a caminar con un bastón.

Regresa a Paris y encuentra el departamento que compartía con Annah estaba vacío, furioso se niega toda relación de amistad y piensa en volver a Tahiti, aunque su miseria era casi total. Se embarca sin que su círculo de amigos se de cuenta.

Aún con su pierna sin curar, solicíta atención en el hospital público de Papete, ahi conoce al doctor Gauzer, haciendo amistad hasta el final de su vida.

La noticia de la muerte de su madre lo hunde en un enajenante sentimiento místico. Además de los dolores de la pierna, no podía concentrarse en la pintura sinó a costa de una embriaguez casi completa. Y por si fuera poco, la conjuntivitis crónica que padecía se acentuó.

Comenzaban los pensamientos obsesivos sobre la muerte, consideraba su vida un fracaso. En 1895 se pone una meta, que si no recibe dinero de Francia se suicida. Pero el empleo que obtubo en el catastro por saber leer alivia su situación , aunque la miseria seguía siendo espantosa.

La choza donde vivia era frecuentada por toda clase de alimañas, las ratas dañaron cuadros y dibujos muy preciados. Otro duro golpe fue cuando supo de la muerte de su hermosa hija Aline, de 20 años. Se siente perdido y empiezan los delirios paranoicos creyendose perseguido por personas que estaban en Francia.

Casi inconciente, solo el dolor parecía mentenerlo en contacto con la realidad. De acuerdo con algunos examenes que le hicieron en Francia por correpondencia, padecia de la razón, además de tuberculosis, sífilis, blenorragia, asma, fiebres, alteraciones gastrointestinales y complicaciones de la piel y de la vista.

No vendió un solo cuadro 1900, aunque si algunos el año siguiente que lograron aliviar sus penurias al lado de Pahura, bella tahitiana que lo atendía como a un dios, pero que abandonó para trasladarse a las Islas Marquesas, a 1500 kilómetros de Tahiti.

El dinero le sirvió para entrar en una nueva etapa de euforia creativa. Pintó veinte cuadros en 1902, los mas lúcidos en su visión colorista tan personal del impresionismo. Fueron sus últimos destellos estimulados por la compañia de numerosas mujeres a quienes hizo cuadros pornográficos. También tenía una cámara fotográfica, por la que ha sido posibe conocer la notable belleza de aquella modelos.

Gauguin vivió rodeado de mucho afecto en Las Islas Marquesas, comenzó a defender ante las autoridades francesas a los nativos, lo mismo que a enviar escritos a los periódicos parisinos, por lo que se convirtió e idolo local. Deformado su apellido la población le llamaba Koke.

El estado de su pierna era atroz, daba un paso con grandisimo dolor, la tenía ulcerada y a bastonazos se espantaba las moscas.

Las penas aumentaron con un ciclón en 1903. Compartió la devastación con los solícitos nativos que lo llenaban de cuidados. Gauguin se postró definitivamente. Sin que nadie le entendiera ni media palabra, parloteaba de arte a toda hora. En Abril de ese año dejó de hablar.
No supo si era de día o de noche. Había tenido dos síncopes que los curanderos atendieron según su ciencia. Postrado, solo los quejidos anunciaban que aún estaba vivo.

El 8 de Mayo de 1903, a las once de la mañana, su sirviente Ka Hui lo encontró como si hubiera querido levantarse, con las mános crispadas en el pecho, al tratar de ayudarle se da cuenta que esta muerto, llama a los vecinos mientras le muerde el cuero cabelludo, metodo local de resucitamiento.

Gauguin habia muerto, lo que provocó un ataque de pánico entre sus amigos de la isla. !Ha muerto Koke!, daban de gritos, !Estamos perdidos!

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